Spirit’s Tracks

No, no es el último juego del amigo Link para DS. La imagen muestra el rastro dejado por Spirit mientras iba hacia atrás, arrastrando su rueda estropeada. Y allí se quedó, atrapada en esas arenas. La imagen fue tomada el 21 de noviembre de 2009.

Nasa/JPL-Caltech

Fuente: NASA

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La muerte de nuestra estrella

Y así será el fin de nuestro mundo. De las grandes y pequeñas cosas, de todo bien y mal. La muerte de nuestra estrella:

(…) Primera certeza: llegará un día, dentro de más de 5.000 millones de años, en que las reservas de hidrógeno del Sol se agotarán. Por primera vez después de 10.000 a 12.000 mil millones de años, el termostato dejará de funcionar. La fusión de los núcleos de hidrógeno en el corazón de la estrella llegará a su fin. Sólo quedarán flotando los numerosos desechos de la corteza. Las reacciones nucleares se detendrán. El antiguo corazón de hidrógeno será sustituido por un corazón de helio, más pesado pero que no puede “encenderse” por si mismo. Además, los núcleos de helio, más cargados eléctricamente que los de hidrógeno, se repelen más violentamente. Para que se inicie la fusión del helio son necesarios, pues, choques más violentos; es decir, se necesita una agitación térmica mayor, una temperatura más alta que los 15 millones de grados alcanzados.

¿Qué ocurrirá entonces? ¿Morirá nuestra estrella por inanición? No, porque la gravitación seguirá incordiando. La estrella, en su nueva condición, comenzará a contraerse. Y su densidad, su temperatura y su presión volverán a aumentar. El hidrógeno residual de la cubierta volverá a arder cuando la temperatura se eleve suficientemente, y la estrella se dilatará exteriormente. Mientras, el corazón de helio proseguirá su contracción. Ambos procesos coexistirán inevitablemente durante centenares de millones de años. La cubierta no parará de extenderse y engullirá en primer lugar a Mercurio, el más próximo de los planetas, que se vaporizará. Luego desaparecerá Venus, nuestro planeta hermano. Por entonces, nuestros hielos se habrán fundido, los océanos se habrán evaporado, la atmósfera ya no existirá… La Tierra será calcinada. Mientras, la radiación solar seguirá escapándose de la inmensa cubierta que se sigue enfriando conforme la estrella crece. Globalmente, para el resto del cosmos nuestro Sol no habrá perdido nada de su bella luminosidad, porque su “piel” habrá alcanzado un tamaño gigante. Pero, como un signo irreversible de su transformación, la bella estrella amarilla habrá ido virando de color hacia el rojo. Las capas exteriores, más frías que anteriormente, irradiarán en esa longitud de onda. El Sol se habrá convertido en una gigante roja.

Después de un millón de años, el corazón de la estrella, que no habrá dejado de contraerse sobre sí mismo, acabará por alcanzar la fatídica temperatura de 100 a 200 millones de grados. Con un flash, los núcleos de helio comenzarán a fusionarse. De tres en tres, se irán uniendo para producir núcleos de carbono. Luego nacerán el nitrógeno y el oxígeno. En la infernal miniestrella que se esconde en el corazón de la gigante roja, el horno de helio desborda de potencia, en una fusión que libera menos energía que la del hidrógeno y que, por tanto, engulle mucho más rápidamente las reservas. Y así, sólo unos centenares de millones de años después, el helio también se habrá acabado.

Y vuelta a empezar. En el corazón de la estrella sólo quedarán las cenizas, o sea carbono, nitrógeno, oxígeno. A la temperatura ambiente no pueden fusionarse a su vez; mientras, en la periferia continúan flotando los núcleos de helio que no pudieron fusionarse. Y la gravitación volverá a tomar la iniciativa. Nueva contracción del corazón de la estrella, con lo que la cubierta de helio comienza a fusionarse, al igual que los restos de hidrógeno circundante. Todo ese gas ardiente se dilatará e irá agotando poco a poco, en algunas decenas de millones de años, el combustible disponible. La gigante roja apenas habrá durado un par de millones de años. Pero, “en ese agotamiento parsimonioso”, explica Jean Pierre Luminet en su libro Los agujeros negros, “el flujo de energía no puede soportar el peso de las capas más que intermitentemente; y la estrella agoniza, desestabilizada, entre pulsaciones”. Ningún parecido ya entre esa estrella agitada por enormes espasmos que van expulsando sus gases en oleadas, y nuestro buen Sol actual, pleno de regularidad.

Un extracto de Supernova, un libro de Dominique Leglu

Un asteroide se acercará hoy a la Tierra

Trayectoria del asteroide
Trayectoria del asteroide. (NASA/JPL)

El asteroide 2010 AL30, descubierto por el LINEAR (Lincoln Near-Earth Asteroid Research) el pasado día 10, se acercará a la Tierra a aproximadamente 122.310 km de distancia hoy, a las 12:46 PM hora de meridiano de Greenwich. Debido a que su periodo orbital es parecido al periodo anual de la Tierra, algunos sugieren que puede ser un cohete en órbita alrededor del Sol. Sin embargo, este objeto alcanza la órbita de Venus en su punto más cercano al Sol y se aproxima al punto más lejano de la órbita de Marte, cruzando la órbita de la Tierra en un ángulo muy agudo. Esto hace poco probable que 2010 AL30 sea alguna etapa de algún cohete lanzado. Además, extrapolando la trayectoria se puede ver que este objeto no puede ser asociado con ningún lanzamiento reciente y no ha hecho ningún acercamiento a la Tierra desde antes de que la era espacial comenzase.

Parece más bien que es un asteroide de unos 10-15 metros, un objeto de los aproximadamente 2 millones que pasan cerca de la Tierra. Se podría esperar que un asteroide de este tamaño pase, de media, una vez por semana entre la Tierra y la Luna. El asteroide no tiene peligro ninguno, de hecho, los asteroides menores de 25 metros de diámetro se desintegran en la atmósfera, sin causar daños en la superficie del planeta.

JPL/NASA | Mucha más información: Scibuff.com

Las formas de las supernovas

Estos dos remanentes de supernovas son parte de un nuevo estudio del Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA, que nos muestra cómo la forma de la remanente está conectada a la forma en que la estrella progenitora explotó. En este estudio, un equipo de investigadores examinó la forma de 17 remanentes de supernovas en la Vía Láctea y en una galaxia vecina, la Gran Nube de Magallanes.

Los resultados desvelaron que una categoría de supernova, conocida como “Tipo Ia”, generó una remanente circular muy simétrica. Este tipo de supernova se cree que puede ser causada por una explosión termonuclear de una enana blanca, y es frecuentemente usada por los astrónomos para medir distancias cósmicas. La imagen en el panel de la derecha, la llamada remanente de supernova de Kepler, representa este tipo de supernova.

Remanentes de supernovas
Remanentes de supernovas. (NASA/CXC/UCSC/L. Lopez et al.)

Por otra parte, las remanentes vinculadas a la familia de supernovas que colapsan sobre su núcleo fueron claramente más asimétricas, lo cual se puede ver en la remanente G292.0+1.8, a la izquierda. El equipo de investigación midió la asimetría de dos maneras: cómo de esférica o elíptica había sido la supernova y cuánto refleja de un lado su lado opuesto. En G292, la asimetría es sutil pero puede ser vista de forma alargada definida por la emisión de luz más brillante (coloreada en blanco).

De las 17 muestras de remanentes, diez fueron independientemente clasificadas como la variedad de colapso de núcleo, mientras que las restantes siete fueron clasificadas como “Tipo Ia”. Una de ellas, la remanente conocida como SNR 0548-70.4, era un poco ovalada. Fue considerada Tipo Ia basándose en su química, pero tenía la asimetría de una remanente del otro tipo.

NASA

Epsilon Aurigae: un gran paso para resolver un misterio estelar

Desde hace casi dos siglos, el ser humano ha alzado su mirada hacia una estrella llamada Epsilon Aurigae, y ha comprobado con sus propios ojos como parecía desaparecer en la noche, desvaneciéndose lentamente para volver a la vida después. Hoy día, mientras el sistema se oscurece de nuevo, los misterios sobre la estrella persisten. Aunque los astrónomos saben que Epsilon Aurigae es eclipsada por un acompañante oscuro cada 27 años, la naturaleza de ambos, objeto y estrella, sigue sin tenerse clara.

Ahora, nuevas observaciones del telescopio espacial Spitzer, en combinación con previos datos de infrarrojo, ultravioleta y espectro visible, apuntan hacia una de las dos teorías plausibles, y a una probable solución a este antiguo misterio. Una de las teorías sustenta que la brillante estrella es una supergigante masiva, periódicamente eclipsada por dos estrellas muy unidas dentro de un remolino de polvo. La segunda teoría sugiere que la estrella es, de hecho, una estrella moribunda con mucha menos masa, periódicamente eclipsada por solamente una estrella dentro de un disco. Los datos del Spitzer concuerdan con esta segunda opción.

“Realmente hemos desplazado la balanza hacia una de las teorías”, comentó Donald Hoard del Spitzer Science Center en el Institute of Technology en Pasadena, California. “Ahora podemos estar ocupados elaborando todos los detalles.” Hoard presentó los resultados en la reunión de la American Astronomical Society en Washington.

Representación artística del sistema Epsilon Aurigae
Representación artística del sistema

Epsilon Aurigae puede ser vista a simple vista en el hemisferio norte, incluso en algunas áreas urbanas. El pasado agosto empezó su periodo de dos años de ocultación, un evento que ocurre puntualmente cada 27.1 años y acaba con la estrella desvaneciéndose hasta la mitad de su brillo. Astrónomos profesionales y amateurs lo observan en todo el planeta, y el Año Internacional de la Astronomía (2009) marcó este eclipse como el evento buque insignia de la “ciencia ciudadana”.

Los astrónomos estudian estos eventos para aprender más sobre la evolución de las estrellas. Cuando una estrella pasa enfrente de otra se puede recoger información adicional sobre la naturaleza de las mismas. En el caso de Epsilon Aurigae, lo que podría haber sido un cálculo simple, ha dejado en su lugar a los astrónomos pensativos y perplejos. Ciertos aspectos del evento, por ejemplo la duración del eclispe, y la presencia de “meneos” en el brillo del sistema durante el eclispe, no cuadran bien en los modelos. Las teorías se han propuesto para explicar qué está pasando, algunas bien elaboradas, pero ninguna que encaje perfectamente.

Lo más desconcertante es la naturaleza de la estrella (la que se oscurece y vuelve a brillar). Sus características espectrales indican que es una estrella monstruosa, llamada supergigante F, con 20 veces la masa y casi 300 veces el diámetro de nuestro sol. Pero, para que esta teoría fuese correcta, los astrónomos tenían que llegar a escenarios elaborados para dar sentido a las observaciones del eclipse. Comentaron que la estrella eclipsante podría ser realmente dos estrellas (llamadas estrellas B) rodeadas por un disco de escombros polvorientos. E incluso algunos escenarios serían más exóticos, con agujeros negros y planetas masivos.

La otra teoría propone que la estrella brillante sería realmente menos masiva, pero estaría moribunda. Pero este modelo tiene sus incógnitas también. No hay una solución simple.

Hoard se interesó en el problema desde un punto de vista tecnológico. Quería ver si Spitzer, cuyos delicados instrumentos infrarrojos son demasiado sensibles para observar la luz de las estrellas directamente, podría ser capaz de hacerlo usando un truco más astuto. “Apuntamos hacia la estrella con la esquina de 4 píxeles, en lugar de directamente con uno, para efectivamente reducir su sensibilidad.” Es más, la observación utilizada fue de una centésima de segundo, lo más rápido que el Spitzer puede obtener imágenes.

Spitzer
Spitzer

La información resultante, en combinación con observaciones pasadas, representa el conjunto de datos de infrarrojo más completo de la estrella hasta la fecha. Ello confirma la presencia del disco de la estrella acompañante, sin lugar a dudas, y establece los tamaños de las partículas como relativamente grandes, como gravilla, y no como fino polvo.

Pero Hoard y sus compañeros estaban más entusiasmados con el hecho de definir el radio del disco a aproximadamente cuatro veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Esto permitió al equipo crear un modelo multi-longitud de onda que explicara todas las características del sistema. Si asumían que la estrella F era realmente mucho menos masiva, una estrella muriéndose, y asumían también que el objeto eclipsador era una sola estrella B en el disco de polvo, todo cuadraría.

“Era impresionante cómo todo encajaba tan bien,” comentaba Steve Howell del National Optical Astronomy Observatory en Tucson, Arizona. “Todas las características de este sistema están relacionadas entre si, así que si juegas con alguna, tienes que cambiar otra. Ha sido muy difícil que todo cuadre a la perfección hasta ahora.”

De acuerdo con los astrónomos, aún hay muchos detalles que esclarecer. Las observaciones en curso del eclipse deberían proveer las pistas finales necesitadas para desvelar este misterio del cielo nocturno.

Vía: JPL

Un astronauta llevará de vuelta al espacio una roca lunar

Una roca lunar recogida durante la histórica misión Apolo 11 hace más de 40 años regresará al espacio y su nuevo hogar será la Estación Espacial Internacional, compartiendo sitio con un pedacito del Monte Everest.

El 20 de mayo de 2009, el astronauta Scott Parazynski llevó la roca a la cima del Monte Everest donde recogió otra roca del pico más alto del mundo para acompañar a la muestra lunar en su vuelta al espacio.

Scott Parazynski
El astronauta Scott Parazynski

Durante un evento en el día de hoy en el Space Center de Houston, Parazynski presentará ambas rocas a George Zamka, astronauta y comandante de la misión STS-130. Zamka llevará las rocas a la estación espacial durante la próxima misión del Space Shuttle Endeavour el próximo mes.

Recogida en el Mar de la Tranquilidad en la superficie lunar, la roca y su compañera del Monte Everest serán mostradas dentro del módulo Tranquility, el cual será llevado por la tripulación de la STS-130 a la estación.

Durante la presentación, Parzynski compartirá la historia de su viaje hacia la cima del mundo y qué lo inspiró a llevar consigo la muestra lunar, seguido por una sesión de preguntas y respuestas.

Se postearán actualizaciones, fotos y vídeos durante la presentación en el twitter del Johnson Space Center, el cual puedes seguir desde aquí o usando el hastag #moon_everest. Desde las 12.30 a la 1 p.m. (GMT -6, 19.30 a 20 horas en España), Parazynksi contestará preguntas en directo vía Twitter.

No será del todo una vuelta a casa, pero sí será desde luego un acercamiento especial.

Vía: NASA

Kepler descubrió sus primeros 5 exoplanetas

El telescopio espacial Kepler, diseñado para encontrar planetas como la Tierra en zonas habitables de estrellas como nuestro Sol, ha descubierto cinco nuevos exoplanetas, o planetas más allá de nuestro sistema solar.

La alta sensibilidad a pequeños y grandes planetas de Kepler permitió el descubrimiento de los exoplanetas, llamados Kepler 4b, 5b, 6b, 7b y 8b (no se esmeran mucho con los nombres, ciertamente). Los descubrimientos fueron anunciados el 4 de enero por los miembros del equipo científico del Kepler, durante una conferencia de prensa en la reunión de la American Astronomical Society en Washington D.C.

Exoplaneta
Un Júpiter extrasolar próximo a su estrella. Boceto. NASA/JPL-Caltech/T. Pyle (SSC)

“Estas observaciones nos ayudan a entender cómo se forman los sistemas planetarios y cómo evolucionan desde el gas y los discos de polvo que dan lugar a las estrellas y sus planetas,” dijo William Borucki, del Centro de Investicación Ames de la NASA en Moffet Field, California. Borucki es el director científico de la misión. “Los descubrimientos también muestran que nuestro instrumento científico está funcionando bien. Todo parece decir que Kepler conseguirá todas sus metas.”

Conocidos como “Júpiters calientes” por sus grandes masas y temperaturas extremas, el rango en tamaño de los nuevos exoplanetas van desde uno similar a Neptuno a otro más grande que Júpiter. Tienen órbitas de entre 3.3 a 4.9 días. Las temperaturas estimadas de los planetas van desde los 2,200 a los 3,000 grados Fahrenheit (1204,4 ºC a 1648,9 ºC), más calientes que la lava fundida y desde luego demasiado calientes para la vida tal como la conocemos. Todos estos exoplanetas orbitan estrellas más grandes y calientes que nuestro Sol.

“Es gratificante ver los primeros descubrimientos de Kepler,” dijo Jon Morse, director de la división de Astrofísica en la base de la NASA en Washington. “Esperábamos que los primeros planetas que Kepler pudiera detectar fueran del tamaño de Júpiter con órbitas cortas. Es cuestión de tiempo que lleguemos a pequeños planetas con órbitas más largas, acercándonos cada vez más a un planeta análogo a la Tierra.”

Región de la Vía Láctea objetivo de Kepler
Región de la Vía Láctea objetivo de Kepler. Jon Lomberg ©

Lanzado el 6 de Marzo de 2009, desde Cabo Cañaveral en Florida, la misión Kepler observa continua y simultáneamente más de 150,000 estrellas. El instrumento científico de Kepler, o fotómetro, ha medido ya cientos de posibles rastros de planetas que están siendo analizados.

Mientras que muchos de esos rastros pueden ser otra cosa diferente a un planeta, como pequeñas estrellas orbitando otras más grandes, los observatorios en tierra firme confirmaron la existencia de estos cinco exoplanetas. Los descubrimientos están basados en aproximadamente seis semanas de recogida de datos desde que empezaron las operaciones allá por el 12 de mayo de 2009.

Kepler busca los rastros de los planetas midiendo las variaciones de brillo en las estrellas. Cuando los planetas pasan enfrente o transitan sus estrellas, periódicamente tapan su luz. El tamaño del planeta puede obtenerse por el tamaño de la variación. La temperatura puede ser estimada por las características de la estrella que orbitan y el periodo orbital del planeta.

Kepler continuará haciendo operaciones hasta por lo menos noviembre de 2012. Buscará planetas tan pequeños como la Tierra, incluyendo esos que orbitan estrellas en una cálida zona habitable donde el agua líquida puede existir en la superficie del planeta. Como el tránsito de planetas en la zona habitable de estrellas como el Sol ocurre sobre una vez al año y requiere tres tránsitos para la verificación, se espera que se tarde al menos tres años en localizar y verificar un planeta parecido a la Tierra.

Según Borucki, la continua y larga búsqueda de Kepler debería mejorar en gran medida la capacidad de los científicos de determinar la distribución tamaño/periodo orbital de los planetas en el futuro. “Los descubrimientos de hoy son una contribución significativa para esta meta,” comentó Borucki. “Las observaciones de Kepler nos contarán si hay tantas estrellas con planetas que podrían albergar vida, o si bien podríamos estar solos en nuestra galaxia.”

Fuente: NASA