Las formas de las supernovas

Estos dos remanentes de supernovas son parte de un nuevo estudio del Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA, que nos muestra cómo la forma de la remanente está conectada a la forma en que la estrella progenitora explotó. En este estudio, un equipo de investigadores examinó la forma de 17 remanentes de supernovas en la Vía Láctea y en una galaxia vecina, la Gran Nube de Magallanes.

Los resultados desvelaron que una categoría de supernova, conocida como “Tipo Ia”, generó una remanente circular muy simétrica. Este tipo de supernova se cree que puede ser causada por una explosión termonuclear de una enana blanca, y es frecuentemente usada por los astrónomos para medir distancias cósmicas. La imagen en el panel de la derecha, la llamada remanente de supernova de Kepler, representa este tipo de supernova.

Remanentes de supernovas
Remanentes de supernovas. (NASA/CXC/UCSC/L. Lopez et al.)

Por otra parte, las remanentes vinculadas a la familia de supernovas que colapsan sobre su núcleo fueron claramente más asimétricas, lo cual se puede ver en la remanente G292.0+1.8, a la izquierda. El equipo de investigación midió la asimetría de dos maneras: cómo de esférica o elíptica había sido la supernova y cuánto refleja de un lado su lado opuesto. En G292, la asimetría es sutil pero puede ser vista de forma alargada definida por la emisión de luz más brillante (coloreada en blanco).

De las 17 muestras de remanentes, diez fueron independientemente clasificadas como la variedad de colapso de núcleo, mientras que las restantes siete fueron clasificadas como “Tipo Ia”. Una de ellas, la remanente conocida como SNR 0548-70.4, era un poco ovalada. Fue considerada Tipo Ia basándose en su química, pero tenía la asimetría de una remanente del otro tipo.

NASA

Cygnus X-1: Aún una “estrella”

Desde su descubrimiento hace 45 años, Cygnus X-1 ha sido una de las fuentes cósmicas de rayos X más estudiadas. Alrededor de una década después de su descubrimiento, Cygnus X-1 se aseguró un lugar en la historia de la astronomía cuando tras una serie de observaciones ópticas y de rayos X se llegó a la conclusión de que era un agujero negro, el primero en ser identificado así.

El sistema Cygnus X-1 consiste en un agujero negro con una masa alrededor de 10 veces la del Sol, en una órbita cercana con una estrella supergigante azul con una masa de unos 20 soles. El gas fluyendo a través de un rápido viento estelar desde la supergigante es concentrado por el agujero negro, y una porción de éste forma una espiral en él. La liberación de energía gravitacional por este gas fortalece la emisión de rayos X.

Accretion_disk
Representación artística de Cygnus X-1. Fuente: Wikipedia.

Aunque se han publicado más de mil artículos científicos de Cygnus X-1, su estado como un brillante y cercano agujero negro continúa atrayendo el interés de científicos, buscando entender la naturaleza de los agujeros negros y cómo afectan éstos a su entorno. Las observaciones con Chandra y el XMM-Newton de la ESA son especialmente valiosas para estudiar la propiedad del viento estelar que alimenta Cygnus X-1 y para determinar su velocidad de giro.

Esta última investigación ha revelado que Cygnus X-1 está girando muy lentamente. Este desconcertante resultado podría indicar que Cygnus X-1 se pudo haber formado en un inusual tipo de supernova, que de alguna manera impidió al recién formado agujero negro adquirir tanto giro como otros agujeros negros estelares.

381549main_cygX1_final_665
El sistema Cygnus X-1. (NASA/CXC)

Fuente | Cygnus X-1: Still a “star”